
El Chelsea C.F. ha provocado, esta noche en el Camp Nou, la debacle de un fútbol ganador, de un fútbol preciosista, genial, inconmensurable, de auténtica admiración. El conjunto de Di Mateo ha planteado otro tipo de sistema, un sistema basado en la contención, en la entrega, en el sacrificio tanto individual como de conjunto, en la garra, en la perfección táctica y en la anulación del rival. De esta manera el Chelsea ha conseguido eliminar al que, sin lugar a ninguna duda, hoy en día es el mejor equipo del mundo, el mejor equipo que he visto nunca; pero que muchas veces carece de mala idea, de hacer daño, de “matar” a su rival, y eso ha terminado por exterminarle a sí mismo. En tan solo 1 semana, y tras 3 planteamientos muy similares, los pupilos de Pep Guardiola han sucumbido ante su incompetencia para lograr materializar sus ocasiones. La antítesis ante el fútbol del Barça se ha puesto de manifiesto, y salta a la vista que el verdadero antídoto, que contrarresta su vistoso juego de toque, es el fútbol de contención. Criticable, no, menos vistoso, sí, pero tremendamente eficaz y certero. A esto también se le llama “FÚTBOL”.

El F.C. Barcelona ha sido apeado de la UEFA Champions League a manos del Chelsea, de la forma más dolorosa, siendo absolutamente superior, teniendo un porcentaje de posesión abrumador, siendo el dueño y señor del esférico, y gozando de muchísimas oportunidad ante el marco de Peter Cech (¡que gran portero el checo!). El Chelsea temía al balón, no lo quería ver ni en pintura, no intentaba tenerlo, no quería mimarlo, solo existían en el conjunto londinense deseos de patearlo, de mandarlo lejos de sus inmediaciones, y así lo hizo durante todo el encuentro. El Barça se hizo dueño del terreno desde el minuto 1, y casi desde el inicio ya se vislumbraba que la goleada podía ser de órdago. Pero nada más lejos de la realidad y acudiendo a uno de los tópicos más utilizados, el fútbol es así.
Los pupilos de Roberto Di Mateo fueron terriblemente férreos en tareas defensivas, ya no de recuperación, a las que ni siquiera se encomendaron; se esforzaron más por que los de Guardiola no pisaran su área, les dejaron libres las bandas, en donde los centros de los azulgrana no suponían peligro alguno para un equipo tremendamente duro en el juego aéreo; les cedieron el esférico en todo momento, y tuvieron la esperanza de hacer un trabajo encomiable, de que los azulgrana no materializaran sus ocasiones, y que quizás en alguna jugada aislada, o a balón parado, pudiera llegar su gol.
A partir de estas premisas el partido se le complico al Chelsea, se le torno un autentico calvario. En el minuto 5 de encuentro Gary Cahill se lesionaba en una desafortunada jugada; su puesto, en el centro de la zaga, lo ocupaba Ivanovic, y el incorporado Bosingwa quedaba en el lateral derecho. A los 35 minutos, el veteranísimo John Terry comete una terrible e incomprensible estupidez contra Alexis Sánchez cuando no se encontraba el balón en juego, le propina un rodillazo sin ton ni son, en el que no se entienden las pretensiones del defensor ingles. Una auténtica tontería que merma a su equipo y le deja con 10 futbolistas durante 55 minutos de partido, siendo infinitamente inferior al conjunto culé y dando casi por sentado el pase de los azulgrana, que pocos instantes después lograron realizar 2 bonitos tantos, aprovechando la situación de “shock” de los futbolistas blues.
Mientas el Camp Nou se transformaba en una fiesta, una aislada salida de Ramírez, recolocado en el lateral derecho después de la expulsión de Terry, provoca un error en la transición defensiva del Barça y un magnifico pase de Frank Lampard le deja solo frente a Valdés para que el carioca defina como un auténtico fuera de serie, con una picadita de lo más sorprendente; corría el 45+1 y una vez más, como ya ocurriera en Stamford Bridge, el Barcelona recibía otro tanto en el descuento de la primera mitad. El gol supuso una auténtica inyección de moral para los de Di Mateo, que aun logrando este tanto, tenían que llevar a cabo una durísima tarea durante 45 minutos en los que la apisonadora azulgrana iba a trabajar duro.
Todo fueron negativas para los blues, a los 10 minutos de la reanudación, un dudoso penalti de Drogba a Cesc Fábregas ponía de rodillas y en las manos de los culés las esperanzas londinenses, pero como en esto del fútbol no existe la previsibilidad, Messi se encargó de devolverles una inmensa bocanada de aire estrellando el esférico en el larguero. Como es indiscutible los jugadores de Di Mateo, lograron superar numerosos escollos, unos por sus méritos, y otros por la fortuna o el desacierto rival, pero que duda cabe, que los blues fueron un conjunto seguro de sí mismo, confiado en sus posibilidades, luchador como el que más, aguerrido como pocos, y eficaz como la mejor de las máquinas.
Quizás la indolencia de los de azulgrana, de unos futbolistas insulsos en la definición, insistentes en el toque, faltos de profundidad, incapaces de encontrar verticalidad en las transiciones, ausentes en el área,… fue de gran ayuda para un Chelsea que se defendía con uñas y dientes. Quizás todo esto, que al Barça le viene faltando ya desde algún tiempo atrás, le facilito el trabajo a los londinenses, que se exprimían físicamente, mientras daban lejanos pelotazos, para que los de Guardiola volviesen a dormitar su juego enfrente del área de Cech.
En estos momentos vitales es donde se pone de manifiesto la necesidad que presenta el cuadro de Pep Guardiola de un futbolista vertical, que busque la pelota al espacio, que marque la línea defensiva rival, que busque sus espaldas. El Barcelona no presenta en sus filas un delantero nato, puro, que busque el gol, que juegue al espacio, que busque las espaldas a sus marcadores. Desde la incomparecencia de David Villa el Barça se amuerma en el toque, sus futbolistas siempre anteponen el juego al pie ante la búsqueda del movimiento y el pase al hueco, y cuando es necesario buscar la espalda rival, buscar el movimiento en el que aparecer al espacio, carecen de un jugador que presente estas aptitudes. Y si para más inri, Messi no está inspirado, o no dejan que lo esté, el Barça se transforma en un equipo previsible, carente totalmente de gol, y como expuse anteriormente, falto de profundidad e insulso en la definición.
En cuanto al sistema utilizado por el Chelsea, que tanto a dado que hablar a la prensa deportiva “idealista” catalana, y española en general, solo destacar que éste sistema de juego es tan válido como el tan aclamado sistema azulgrana; evidentemente no es un sistema ofensivo, ni para nada comparable con ese juego preciosista y admirable de los culés, pero… ¿y si hablamos de eficacia?. He leído que es un juego rácano, ramplón, cobarde, mísero, y tantos y tantos adjetivos de desprecio sobre el sistema empleado por los blues que me asombro al ver la calidad futbolística, verbal y de conocimientos que presentan los periodistas deportivos de este país. Aunque quizás soy yo quién se equivoque en la idea y concepción que tengo de este deporte; ¿quién sabe?.
Cada equipo busca los mejores recursos para lograr imponerse a su rival, no nos olvidemos que en este deporte lo que marca las diferencias y lo que hace ganadores o perdedores a unos y a otros, es la cantidad de veces que el esférico se introduce en el marco del rival, y para lograr esto cualquier medio que permita doblegar al contrario es totalmente válido y aceptable; ya puede tratarse de el juego menos vistoso del mundo, o del más preciosista. En esta tesitura el Chelsea se sentía inferior al F.C. Barcelona, en términos técnicos y de calidad individual, y consideró que un partido de tu a tu frente al conjunto de la ciudad condal supondría para ellos un auténtico suicidio. Teniendo en cuenta las virtudes de su rival y los defectos de los suyos, Roberto Di Mateo afrontó la eliminatoria con una tesis muy clara; los espacios debían ser nulos para los azulgrana, y el sacrificio, la garra, la lucha, el coraje, y la perfección táctica debían ser fundamentales para anular al rival, y poder tener alguna que otra posibilidad en las jugadas aisladas. Y así fue, quizás su juego fuera cobarde, su mentalidad conservadora, su valentía nula, pero su inteligencia muy grande, su temple sensacional, su rigidez táctica bestial y su eficacia abrumadora.

Los londinenses, con 4 tiros entre los tres palos de Víctor Valdés en toda la eliminatoria, fueron capaces de lograr tres goles. Frente a las críticas en torno al juego y con respecto a la cobardía y la racanería del Chelsea, el juego preciosista del Barça hoy hace 23 remates por 7 de los londinenses, 48 llegadas al área por 8 de los de Di Mateo y 832 pases por 220 de los blues. Ante estas claras diferencias de sistema de juego, del juego valiente frente a la cobardía, del fútbol total frente al mísero, del toque preciosista azulgrana frente a la racanería y el anti-fútbol ingles; ante todas estas contraposiciones podemos argumentar claramente que el Chelsea sabiéndose inferior, jugando cobarde, rácano, mísero ha logrado eliminar al todopoderoso F.C. Barcelona y que todo lo precioso, todo lo bonito, lo ideal, lo admirable del fútbol de los de Guardiola cayó en sacos rotos.
Nadie se acordará el 19 de Mayo, cuando el Chelsea pise el verde del Allianz Arena, que su fútbol esta noche fue cobarde, rácano, ramplón, mísero; serán ellos los que disputen la final y el Barça la verá por televisión. Nadie se acordará que el Real Madrid le ganó el título liguero en el Camp Nou, con 3 remates entre los 3 palos, frente a los 14 que realizaron los culés. Solo sabrán que los blancos son vencedores, y se olvidaran de los métodos para lograrlo, y de los sistemas para facilitarlo. Los que se llenan la boca criticando un juego supuestamente acomplejado, son los primeros que la abren de par en par para regocijarse con los éxitos conseguidos.
Yo soy el primero que critica este tipo de métodos cuando se puede ser superior (el Madrid con el Bayern), pero hoy en día ante el Barça no hay equipo alguno que pueda serlo, no hay equipo que pueda jugarle de tu a tu sin exponerse a ser ridiculizado por un F.C. Barcelona, que incluso habiendo perdido la liga, y habiendo sido apeado de la UEFA Champions League, bajo mi punto de vista, sigue manteniendo su vitola de mejor equipo del mundo.
Eso sí, no debemos olvidarnos que existe otro tipo de sistemas diferentes, no tan preciosistas ni admirables como el del Barça, pero igual de válidos e incluso hasta en ocasiones más eficaces. Eso también se llama “FÚTBOL”.
Alfredo León Del Castillo
@fefifredo

